Los domingo nunca me han gustado, desde niño me provocaban una sensación de vació y comezón, bueno ahora menos que nunca los tolero tipo ya sabes que entre las 4 y las 8 pm te da una como crisis que va desde el estado pensativo hasta los ataques de llanto. Ayer fue un domingo especial, en realidad todo fue un plan B, por razones que aun no comprendo me cancelaron mi plan A y me metí a la cama con "El vampiro de la colonia roma" fueron horas de leer y dormir, todo en pausas ja. Entre mas leía mas me sentía como intrigado, ese mundo de los prostitutos que van y se paran en una esquina esperando un cliente, wow! yo en mi pinche freses jugando a ser chichifo ni idea tenia de como era aquello que describía el libro de Luis Zapata. Ni la pensé mas, me salí de la cama como a medio día, me vestí intentando verme discreto y me fui para la alameda, ahí donde se juntan los chichifos verdaderos, mejor dicho los prostitutos. Recordé una ocasión en la que Trawvitz se fue a parar ahi mismo donde los prostis y se puso a platicar con uno sobre su vida, y pues me dije "bueno voy y me paró ahí entre todo ellos, si se me acerca algún viejo y me propone algo le hago cara de asco y finjo demencia" ja la neta solo iba con ese afán de que me confundieran con uno de ellos, te digo que a veces soy re calienta huevos. Llegue como a la 1 pm al punto rojo, me senté junto a ellos y me puse a observar el movimiento, ingenuo yo,mas bien pensejidimo wey, osea según mi idea era mimetizarme entre ellos pero mi vestimenta y mi libro bajo el brazo me delataban como el intruso que era, no recibí ninguna propuesta mas allá de un par de guiños de señores feos y un indigente de hermosos rasgos faciales que se acerco y me dijo "hola amigo, quieres una mona" sentí ternurita por él; solo logre atraer las curiosas miradas de la concurrencia, hasta llegue a pensar que en cualquier momento me correrían a punta de madrazos, "bueno si alguien se acerca buscando bronca le digo que ando esperando a alguien y ya" pasaron como casi una hora y de pronto uno de los chacales en rentan vino, se sentó a mi lado y me pregunto "¿eres de ambiente?" ay como odio esa pregunta "de ambiente" (es la forma discreta y naca de pregunta si eres gay) guacala me parece lo mas bajo de lo bajo el termino pero bueno, ni modo de portarme mamón estando tan fuera de mi elemento, así que respondí afirmativamente y me empezó a cuestionar mi presencia, sin mas le solté todita la verdad "estoy leyendo un libro que habla de los prostis de esquina y pues vine a ver como es el desmadre aquí" intente disimular mi acentito fresa/gay pero creo que no lo logré; me explico todo lo que pudo, los señores son los clientes mas frecuentes pero que de vez en vez llega gente mas joven a levantar algún chacal, en promedio todos cobran algo así como 150 pesos y los días fuertes son de jueves a viernes; se llamaba Carlos o eso me dijo, trabaja en una fondita pero que pues el dinero no le alcanza así que de ahí saca unos pesos extras, sus dientes me causaban intriga, eran horrendos, muy amarillos y como desintegrándose, sus manos eran de trabajador y su actitud era muy humilde y alivianada, un buen tipo; su vida lo mas triste... Se había juntado ya en dos ocasiones con hombres mayores que lo mantenían pero va pasando tiempo y terminan por cambiarte por otro mas chavito, él ahora tenia 30 años y pues ya su etapa de auge estaba un tanto lejana.
Carajo me sentí fatal, me sentí el mas feic, la mayoría de esos putos eran gente sin mas alternativa y yo solo un puto mono caprichoso, un pequeño burgués haciendo berrinchito para jugar a ser trash, un cretino... siempre he creído que en la vida hay a quien le toco jodido y habemos quienes nos hemos dado el lujo de jodernos, ¿que pinche necesidad? me dolió ver que en esa mierda de mundo hay gente mas humana que yo. Carlos me ofreció su servicio, sentí feo decirle que no pero tampoco diría que "si" solo por lastima.
De regreso a casa termine de leer todo el libro, pensé mucho en Trawvitz y en mi, en nuestro cuarto de azotea y nuestras eternas borracheras, vi demasiado de mi y de él en ese libro, y comprendí que por equis o ye la vida me había puesto en esos caminos, quizás por berrinche, quizás por destino y no por haber tenido mas oportunidades que todos ellos debía sentirme menos autentico; a final de cuenta sigo siendo un warrior de verdad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario